Estaba embarazada desde hacía cuatro años, pero su metabolismo era lento por lo que apenas se diferenciaba el bulto incipiente de un malestar estomacal o una constipación leve. Lo había anidado entre la parte dorsal de sus riñones y los intestinos, a veces asomaba y luego reculaba, ya consiente de que era mejor guardarse de ese mundo y de esa tierra. Por supuesto no podía hablar con nadie de esto, era embarazoso por definición y mantenía oculto su estómago bajo pliegues de telas orientales y colores transparentes. Hacía cuatro años que pateaba en la parte baja y se mecía. Gustaba ser madre de una idea, de una imagen que aguardaba por ser descubierta y tomar vida propia. A veces la odiaba, era el espejo que no dejaba traslucir el chato perfil de moda y entonces esa curva dejaba de ser la esperanza de un después luego de tanta holgura, para volverse el temido enemigo de la noche y la fiebrina atacando de nuevo.
La criatura se mecía más que nada cuando se relajaba y le daba tiempo a expresarse, después de cuatro años no esperaba que saliese, estaba ahí adormilada y no conocía manera de revolverla. Conseguirle un padre era una puerta de salida, pero temía ser olvidada pronto y frente al anónimo ser de extremidades lánguidas y formas caricaturescas, advertir su mal desempeño de madre, su ignorancia y dolo. No había manera de evitar el pasaje de la infertilidad absoluta a un embarazo inmediato, en esa inquietud vivía con la certeza de haber perdido antes de su propio nacimiento lo que caracterizaba su sexo, porque su sexo había abandonado la cualidad de amparo, la propia definición de su existencia. No era importante, debería reinventar o crear otra función, no era grave, era cultural, pero más allá de eso la técnica quedaría y ese eje como condicionante la volvía susceptible, frágil, ¿inútil?
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2 comentarios:
Querida amiga, he avanzado en la lectura de este monumento que por fin das a publicidad.
Una cosilla, sólo por curiosidad ¿cuándo empieza? ¿cuál es el orden para leerlo?
Empecé desde que nos enteramos los lectores que ella está embarazada hace cuatro años.
Llegué hasta donde la protagonista conoce al vecino junto al que lee, después de haber terminado con Julio.
¿cómo sigo? ¿empiezo de nuevo?
No opino, sólo te digo que me atrapaste zorrita!
Se lee a lo tradicional, como si fuera un libro en blog, empezaste bien, seguro ahora deberás buscar la entradas "antiguas" y de ahí hasta la última, o sea la primera que colgué, pero como hice copy/past en un mismo día, las fechas no son referencia, ni siquiera las horas, sólo los minutos.
Sí, por fin sale a la luz, con algo de vergüenza, claro, tiene su par de añitos de distancia y era tan nena y pretenciosa... hay partes que me dan ganas de rasuruarlas, jeje
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